Se encuentra en estado de insolvencia el deudor común que no puede cumplir regularmente con sus obligaciones exigibles, procediendo es ese caso la declaración de concurso de acreedores. Así presupone la vigente Ley Concursal la situación objetiva que determina la necesidad de acudir a las instituciones concursales, que procederá respecto de cualquier deudor, sea persona natural o jurídica.

La ley concursal, tiene como finalidad buscar soluciones tanto al deudor como al acreedor, pues al fin y al cabo, la insolvencia la sufren ambas partes, y por ello necesita del concurso de voluntades de todos los intervinientes, tanto para salvar la situación de insolvencia y permitir la continuidad de la actividad económica del deudor, como para realizar una correcta y ordenada liquidación de bienes y derechos. Así, el concurso lo puede solicitar voluntariamente el propio deudor, o por el contrario, lo puede instar el acreedor convirtiéndolo en concurso necesario.

La solicitud tardía, la declaración concurso necesario o el incumplimiento de determinadas obligaciones del deudor, pueden llevar aparejadas graves consecuencias para el Administrador de la concursada en la pieza de culpabilidad, en la cual, dándose además otra serie de circunstancias, puede llevar aparejada la extensión de responsabilidad a dicho administrador, de hecho o de derecho, por el déficit en la liquidación.

Nuestro despacho cuenta con una larga experiencia en materia concursal desde el año 2005, y ha podido vivir dentro de su experiencia profesional, tanto la evolución de la vida económica del país y de múltiples sectores económicos durante la dura crisis económica y financiera que azotó al país y cuyos efectos aún permanecen, como la propia Ley concursal que ha ido evolucionando desde su planteamiento inicial como mecanismo para salvar a las empresas en dificultades, pasando por el nacimiento de nuevas instituciones preconcursales y adecuación normativa a la realidad de los tribunales,  recalando recientemente en nuevos mecanismos como el concurso exprés y la conclusión anticipada por insuficiencia de masa, sin olvidar la novedosa y esperada segunda oportunidad para deudores persona natural.

Nuestra experiencia nos obliga a presentar soluciones basadas en la doble perspectiva financiera y jurídica sin la cual no se puede plantear una estrategia adecuada, tanto para evitación, solicitud y llevanza de un concurso de acreedores en la consecución de un acuerdo de refinanciación o convenio de acreedores, como para la liquidación ordenada de la compañía, obteniendo así la calificación de fortuito y la exoneración de responsabilidades del Administrador Social en la pieza de calificación al final del proceso.